viernes, 28 de mayo de 2010

El león más gallo

Firma invitada: Mikel Andollo



Quién iba a decirle que tras destacar en el cadete de su Elgoibar natal y probar con el Athletic no se quedaría en Lezama. Quien iba a decirle que debutaría y marcaría su primer gol en Primera División con la Real Sociedad. Quien iba a decirle que 15 años después se convertiría en el león más gallo.

Como muchos jóvenes de Euskal Herria, Joseba Etxeberria nació con corazón de león. Llegó a Bilbao con la Bota de Oro del Mundial sub-20 (tenía 17) de Qatar de 1995 por 550 millones de pesetas, 3,3 millones de euros. Una jugada arriesgada que, además, acabó en ruputura con la Real Sociedad dirigida por Uranga. Precisamente contra la Real, en un amistoso, Etxeberria anotó su primer gol con la zamarra rojiblanca.

En su primer partido en La Catedral, anotó su primer gol contra el Racing. En aquella temporada, precisamente, con Stepanovic de técnico, luchó por la permanencia contra el Rayo Vallecano para no descender, por primera vez en la historia del club, a Segunda. En ese momento, el peor momento, comenzó a labrar su historia su historia rojiblanca.



Años más tarde, con Luis Fernández en el banquillo, anotó el gol contra el Zaragoza que clasificó al Athletic directamente para la Champions. Los buenos momentos empezaron a llegar. Goles en Champions, buenas actuaciones en Liga. También con la selección (53 intenacionalidades, 13 goles); así llegaron los cantos de sirena de grandes equipos pero se quedó en Bilbao, donde nunca le olvidarán. Los gestos de Etxeberria calaron en los fieles de La Catedral, que correspondieron con más cariño al amor del futbolista por el Ahtletic. Por eso Etxeberria se marcha entre los míticos leones de antaño: Zarra, Iribar, Guerrero…

El aspecto futbolístico y el personal van unidos en Etxeberria. Veloz, astuto, picardía con mordiente; lo que se queda en la caseta es, quizá, lo más importante. Por eso Stepanovic, Amorrortu, Luis Fernández, Txetxu Rojo, Valverde, Mendilibar, Mané, Sarriugarte, Clemente y Caparrós siempre contaron con él, incluso cuando ha entrenado gratis.

El apodo de gallo viene de la primera temporada, se lo puso Aitor Larrazabal porque Etxeberria no se arrugaba y respondía a los veteranos con humor, luego se los ganaba con su hambre de victoria. Sabía que quería triunfar en el fútboly por eso, tras llegar a una final 25 años después de que el Athletic disputase la última, lloró desconsoladamente; porque se le escapó la última oportunidad para celebrar un título como futbolista rojiblando.

Tras 517 partidos (el tercer futbolista del Athletic con más partidos después de Txetxu Rojo y José Ángel “El Txopo” Iribar) y 106 goles, Joseba Etxeberria colgó las botas en San Mamés, lleno para la ocasión. Entonces volvió a llorar. Atrás deja su ejemplo para muchos otros. Sobre todo, para los cachorros que vienen por detrás, que quieren ser como él. Quizá por eso el gallo no lloró sólo aquella tarde de despedida en La Catedral.

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