Por Eduardo Fernández – AbascalLa final soñada. Los dos mejores equipos del continente se miden las caras. El Barça por juego y trayectoria sería el favorito, sin embargo, las lesiones, hacen que las apuestas por los ingleses ganen enteros.

El Manchester deleita por decreto. Ferguson no lo busca. No obstante, lo encuentra. Sus atacantes sólo entienden el fútbol exhibicionista. Ese que el Barça tiene
per se. En Barcelona importa más el espectáculo que la victoria. Hubo un tiempo en que en el United ocurría eso. Ferguson jugaba con un 4-4-2 con dos extremos abiertos (Ronaldo, Giggs), dos atacantes puros (Rooney, Saha) y dos medios amigos del desenfreno (Keane, Acholes). Los conceptos Manchester y espectáculo eran sinónimos. Sin embargo, las victorias llegaron después, cuando Ferguson, cansado de no obtener los frutos que merecía, recurrió a la inteligencia. El 4-4-2 fue evolucionando hacia un 4-3-3 menos atrevido pero más eficiente. En este esquema Fletcher y Park se han hecho indispensables. Giggs, falto de velocidad, demuestra casta en la media. Anderson ha pasado de mediapunta a volante y Rooney es un incordio tanto para las defensas como para los atacantes. Ahora sólo Ronaldo disfruta. Por la derecha, por la izquierda o por el centro. Él decide.
De esta forma, el Manchester ganó la Champions el año pasado y así tratará de conseguirla esta temporada. Guardiola, por su parte, sigue viviendo en un sueño del que si no le despiertan habrá vencido a los tiempos. Su propuesta se intuye obsoleta pero con ella ha exhibido el mejor fútbol de Europa. El Barcelona de Rijkaard dejó una evidencia que Guardiola se ha encargado de echar por tierra. Xavi e Iniesta en la media eran incompatibles. Guardiola pareció encontrar la solución en la pretemporada. Todo apuntaba a la dirección inicial del Manchester campeón. Dos versiones del Barça: uno en liga y otro en Europa. En la competición local, el turno era para los jugones, en Champions, Touré y Keita tirarían de galones. Xavi actuaría con libertad desde tres cuartos e Iniesta aportaría la magia del ausente Ronaldinho. Todo en orden. Sin embargo, Pep, como le ocurrió a Rijkaard, se cegó con la magia de Xavi e Iniesta. Henry se convirtió en indiscutible por méritos propios y Eto’o lo era, y seguirá siendo, por decreto. Sólo Touré contra el peligro. ¿Arriesgado? En apariencia lo era. Pero con ellos el Barça humilló al Madrid, al Bayern y conquistó la Liga y la Copa. Contra el Chelsea sufrió en la ida mientras que en la vuelta, con una alineación más musculosa y menos romántica, (debido a la lesión de Iniesta) el equipo no funcionó. Con todo, el resultado fue inmejorable. Esa es la idea. Ganar una final es cuestión de detalles. Por magia, Manchester y Barça empatan. Por detalles, los ingleses son superiores.
La media red, sorprendentemente, huye de los tiempos modernos y no presenta un todo terreno de color. Carrick organiza mejor de lo que defiende por lo que sus dos acompañantes, Giggs, Fletcher, Anderson y Scholes, se ven obligados a multiplicarse. El lateral derecho es el talón de Aquiles. No obstante, desentona donde menos importan los detalles, en el ataque. En defensa cumple con creces. El la izquierda Evra es la antitesis de O’Shea, explosivo y genial en ataque sufre en la defensa. Los centrales sin embargo, son tan perfectos solos como unidos. Vidic es junto a Pepe el mejor del mundo en su especialidad y Ferdinand es su pareja perfecta. En ellos dos esta quizá la clave de un equipo aparentemente franqueable pero que en la práctica no lo es.
En el Barcelona las bajas convierten la alineación en una incógnita. Puyol y Piqué son los únicos fijos en la zaga. Touré hará de Márquez y en el carril izquierdo Guardiola se debate entre dos descartes y un centrocampista. Silvinho, Cáceres o Keita. En la media siguen las incógnitas. Si Touré ocupa la posición de central, Busquets debería sustituirle en la media. No obstante, Keita, que rinde mejor en el interior, podría hacer de pivote. Todo depende de Iniesta y Henry. Si Guardiola apuesta por los dos, creo que Keita, de no ocupar el lateral, será el medio defensivo, Iniesta y Xavi se ocuparán de la organización y arriba el habitual tridente. Messi, Eto’o Henry conformará el ataque.

Claves:Toure de central: situar al marfileño en el centro de la zaga es un error. El marfileño salió airoso de sus duelos con Drogba y Llorente pero Rooney y Ronaldo son distintos. Los atacantes red son hábiles en el uno contra el uno, su regate es preciso y sus movimientos de piernas pueden causar estragos en la cintura de Touré. Un defensa con centro de gravedad bajo, como Cáceres o Puyol, tendrían más posibilidades de frenarlos.
La apuesta de Touré como central otorga más posibilidades de salida de balón desde la defensa. Tanto él como Piqué iniciarán en muchas ocasiones el juego, sin embargo, creo que su alineación cono zaguero es un error. No podrá con Ronaldo y Rooney y, para colmo, Guardiola pierde un pilar importantísimo en el centro del campo.
Balón de oro: La final dilucidará quién es el mejor equipo de Europa pero seguramente también quién es el mejor jugador del mundo. El duelo Messi - Evra se promete interesante. El argentino llegará a la final en un momento de forma excelente, mientras Ronaldo, que alternará la posición de delantero y extremo con Rooney, buscará decantar la final con disparos lejanos y unos contra unos frente a Touré. Iniesta también debería estar entre los elegidos, sin embargo, creo que los comités no piensan así. Una pena.
Henry-Iniesta (más lateral izquierdo blaugrana): Dos jugadores que salen de lesión más un lateral sin confianza pueden tener la llave del encuentro. Paradójico. No obstante, si Iniesta y Henry llegan a tiempo lo lógico es que jueguen de titulares. Salir de suplentes implica salir más frío, aumenta el peligro de lesión con lo que desconcertaría los planes del técnico en caso de tener que recurrir a cambios obligados. O’Shea puede sufrir con Henry, un jugador que se siente cómodo ante equipos Premier. La posición de Iniesta, entre el medio y el interior izquierdo siempre desconcierta, mientras el lateral blaugrana tendrá vía libre en ataque. Park, que ocupará el interior diestro estará más pendiente de frenar a Iniesta que del aspecto ofensivo. Silvinho o Keita, que jugarán más de interiores que de laterales, deberían aprovecharlo.
Banquillos: Las comparaciones son odiosas. Bojan, Gudjohnsen, y Hleb por el Barcelona frente a Tévez, Bervatov, Nani y Scholes, Giggs o Anderson por el United. Sobran las palabras. Una hipotética prórroga obligaría a tirar de banquillo. El Manchester tendría todas las de ganar. Suerte con ello, Pep.