domingo, 13 de junio de 2010

Os esperamos

jueves, 10 de junio de 2010

Pitido final

Por El Diván del Fútbol

Hoy adiós es un grito que quiere decir bienvenidos. Bienvenidos al nuevo El Diván del Fútbol. Este pitido final solo cierra la etapa blog, el proyecto que arrancamos con el pitido inicial seguirá rodando en eldivandelfutbol.com

A partir de hoy seguiremos juntando líneas en esta nueva cancha más amplia y más cómoda para todos los que ya formamos parte de El Diván del Fútbol. El 20 de marzo cumplimos un año y hoy, con motivo del Mundial de Sudáfrica de 2010, iniciamos una etapa nueva, una ambiciosa y trepidante aventura con la que pretendemos seguir ligando el fútbol con el periodismo deportivo de calidad.

Porque la pelota no se cansa y nosotros no nos cansamos de fútbol, por eso redoblaremos nuestro efuerzo y nuestra dedicación, para ofreceros un sitio nuevo donde sentar la pelota, escucharla y seguir contando lo que dice. Gracias a todos. Adiós, adiós.


domingo, 6 de junio de 2010

Nosotros también jugamos

Por El Diván del Fútbol

Se acerca el Mundial y desde El Diván del Fútbol hemos decidido crear una porra para formar una comunidad en la que nosotros también nos sintamos protagonistas de la cita mundialista. Invitamos a unirse a todo quien quiera participar. Los pasos a seguir para sumarse son:

1. Entrar en www.soccer442.com

2. Registrarse

3. Realizar la quiniela. Elegir equipos y jugadores. Guardar.

4. Ir a 'Juego entre amigos'. Buscar 'eldivandelfutbol' en la que 'erikeldivan' figura como administrador. Pulsar en 'solicitar'.

5. A jugar. Os esperamos.

sábado, 5 de junio de 2010

La fábula de Benítez

Por Erik Bretos


A Benítez nunca le exigieron la Champions. Se antojaba inalcanzable para un equipo indefinido, que vagaba incapaz de mirar a los ojos a la historia de la entidad. Cuando llegó, al técnico le pidieron que dotara al equipo de una identidad sólida que le permitiera luchar por títulos. Nada más comenzar el trabajo, Benítez se encontró una Champions, que le llevó a ser considerado como un mito y le ha servido como parapeto ante los que osaron discutir su manera de entender el fútbol. Pero, al final, al entrenador que tan glorificado ha sido por sus planteamientos tácticos le ha salvado un único título, que se alcanzó a base de fe.

Entrenador y jugadores sabían desde el principio que la gran obsesión de la hinchada del Liverpool era la Premier. Europa se consideraba un atractivo más dentro de una temporada en la que el campeonato doméstico se erigía en la máxima prioridad. Y en dicha tarea Benítez ha fracasado una y otra vez, hasta acabar con el equipo clasificado en la séptima posición. Al madrileño nunca se le pidió la Champions, sí la Premier. Y ésta no ha llegado. Ni siquiera ha estado cerca.

Existe la teoría que dice que Benítez siempre se equivocó al fichar, que su ineptitud para contratar buenos futbolistas le debilitó a la hora de luchar por los títulos. Pero no fue así. O, al menos, no lo fue siempre. Entre mucho futbolista mediocre, aterrizaron también en Anfield Reina, Skrtel, Agger, Johnson, Xabi Alonso, Mascherano, Kuyt y Torres. Jugadores con los que se puede afrontar cualquier batalla.

Tras seis años en Liverpool, Benítez deja un equipo desorientado. El técnico ha instalado una metodología de trabajo que facilitará la labor del próximo técnico. Sin embargo, surgen las dudas sobre si el madrileño ha sido capaz de dotar de una identidad, de un patrón de juego al equipo. En los últimos tiempos, el conjunto inglés pareció agarrotado, inexpresivo. Tampoco será recordado Benítez por haber confiado en la cantera. En seis años no salió ni un futbolista. Como tampoco hubo Premier, ni idea de juego. Quizá no fue más que un cuento.

viernes, 4 de junio de 2010

Emperadores

Por Jurdan Arretxe

“Mientras el Coliseo permanezca en pie, Roma permanecerá en pie.
Cuando el Coliseo caiga, Roma caerá.
Y cuando Roma caiga, el mundo caerá también”
,
Lord Byron (1818).




El Imperio Romano no estaba planeado. Tampoco se extendió hasta el Muro de Adriano fruto de una simple y azarosa correría nocturna. La Galia de Domenech, la Germania de Löw, la Hispania de Del Bosque y, finalmente, Britannia –Fabio, jamás cruces los Alpes de vuelta- cayeron bajo el SPQR. Un día, como de repente, inauguraron el Anfiteatro Flavio, el Bernabéu para los cristiano ronaldos de la época. Cristianos y otras carnes probaron el filo de espadas y dientes de león. Naumaquias en la arena antes de salir a batallar lejos de casa; después de conquistar el reino nabateo. Eran, ellos no lo sabían, sí lo sentían, italianos.

Garibaldi no nació italiano, nació piamontés. Se alistó, casi un par de miles de años más tarde, en las filas de Bento Gonçalves. Luchar contra el imperio brasileño en la Revolución Farroupilha para proclamar la República Riograndense. Volvió a la península Itálica y la República Romana que impulsó fracasó. Huyó con su mujer, Anita, y un puñado de soldados amigos. Huyendo de enemigos hispanos y galos para los que dieciocho siglos no habían sido suficientes y napolitanos –esa ciudad que se vendió a un argentino que se creyó hijo de Dios-. Garibaldi, héroe de dos mundos, miembro de la Asamblea Nacional francesa y amigo de Abraham Lincoln, tras volver y vencer, murió italiano.

Trajano echó el cerrojo de las fronteras del Imperio y Garibaldi, bajo los Alpes que cruzó Aníbal en elefante, unió Italia y se la dio a Víctor Manuel. Entre los dos la consolidaron. Como Pozzo y Valcareggi bajo el azzurro de la familia Saboya. Inzaghi o Maldini, Meazza o Buffon, Zoff o Baggio. Porque las guerras no se ganan solo con murallas.

Pero sin una gran muralla que guarezca, proteja, recoja y cierre el imperio, tampoco se gana la guerra. Italia es una cadena, un solo plano-secuencia del neorrealismo de Rossellini, Visconti, Fellini o De Sica –menuda defensa- rodado en algún derredor de Cinecittà. Porque desde que nacemos hasta que morimos, probablemente antes y después, hay algo más osado, mucho más atrevido que el atacar al rival a tumba abierta: defender desde el primer minuto ese gol que no llegará hasta el 73’. En el 89' duele mucho más, pero el resultado es el mismo. El 1-0. Porque como en 2006, Italia no va a ganar el Mundial. Tampoco sorprenderá que se lo lleve.

jueves, 3 de junio de 2010

España-Corea en vivo y en directo

No hay Higuaín sin gol

Por Erik Bretos


Pocas veces el gol hizo tanto daño a un ariete. A Higüaín le ha distorsionado hasta hacerle perder o, al menos, obviar muchas de las cualidades atesoraba en River Plate y en sus primeros años en el Real Madrid. El gol, siempre acompañado de la urgencia, ha hecho prisionero al fútbolista argentino, convocado a un ejercicio de reivindicación frente al marco contrario cada fin de semana. Sólo la portería y el guardameta rival logran captar la atención del 'Pipa'. Así está madurando el nuevo Higuaín. Más letal que nunca, más simple que nunca.

“El problema de Benzemá se llama Higuaín”, comentó Pellegrini para explicar el escaso protagonismo del atacante galo. Pero, a su vez, y pese a ganarle la partida en lo que a número de goles y titularidades se refiere, Benzemá también es un problema para Higuaín. Le obliga al argentino a vivir en continua búsqueda del tanto, a poseer unas cifras anotadoras que hablen por él y le sirvan de escudo ante las críticas. Parapetado en el gol, Higuaín se siente seguro. Reniega ahora de aquellos tiempos en los que se presentó al mundo como un ariete lleno de recursos. Cómo Raúl, no era el mejor en nada pero lo tenía todo.

Hasta 29 veces ha gritado Higuaín con cada uno de sus tantos de la presente temporada. Dianas con las que se ha sentido liberado y que han dado sentido a su fútbol. Ha dejado de ser futbolista para ser finalizador. No le importa el juego; sólo el gol. Atrás han quedado los tiempos en los que se preocupaba por participar en el juego del equipo. Ahora se reserva para la ocasión. Ya no hay Higuaín sin gol.
Foto: Jan Solo