Dice Pellegrini que el manual de un entrenador no cambia en el transvase de un club a otro. Es la relación con los jugadores, la forma de llegar a ellos, de transmitir adecuadamente el mensaje que pretende inculcarle el técnico, lo que dicta el éxito o el fracaso de su proyecto. "El control es del entrenador, la autoridad debe conquistarla", cuenta el chileno.Unos técnicos gastan un discurso más rebuscado y otros uno más sencillo. Unos buscan la autoridad con el látigo (Capello), otros con el estudio sistemático de las variables del juego (Benítez) y otros con el arma de la palabra y el azuelo de la complicidad con sus jugadores (Rijkaard). Míchel también es de estos últimos.
Desde que llegó al Getafe jugó todas sus cartas al mismo número: las buenas intenciones de los jugadores. Le salió bien la jugada y obtuvo la renovación como premio. Ahora, y durante la pretemporada, ha seguido el mismo patrón:
Capacidad de diálogo, toma de decisiones compartida, convencer a los jugadores del valor que tienen y autogestión del vestuario. En el pasto: orden defensivo y libre albedrío en ataque. Creativada y capacidad de asociación. LIBERTADA DE MOVIMIENTOS.
Esta forma de dirigir un plantel tiene ventajas como la vistosidad y el buen rollo entre los jugadores pero también genera incovenientes como la irregularidad, la indisciplina, la autocamplacencia y el desconcierto. Cuando el viento sopla a favor, uno puede golear al Racing pero cuando las circunstancias vienen mal dadas el equipo puede resquebrajarse por la falta de patrones preestablecidos a los que atenerse.
Formas de gestionar plantillas aparte, el Getafe acumula una cantidad de talento a tener en cuenta en el transcurrir de la Liga. A buen seguro que Parejo, Albín o Soldado devolverán el gusto por el fútbol atractivo al Coliseum Alfonso Pérez.
Parejo y Soldado son, precisamente, dos productos made in Míchel. Fue el técnico quien pidió a Parejo (avalado por Di Stéfano) y le dio la confianza y la libertad que le negaron en el Madrid y en Inglaterra. Sorprende también el caso de Soldado, sumido en una depresión tras el año en blanco que sufrió con Schuster en el Madrid. Ahora Míchel le ha devuelto la confianza llenándole de responsablidad y el delantero ha respondido con tres goles en el estreno liguero. La venta de Uche -la referencia atacante del Getafe en el último trienio- ha tenido que ver con ésto.
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