Mejora el Barça. Sin embargo, aún peca de un exceso de conducción. Pero la vuelta de Alves se nota. Increíble segundo tanto.
Arrasa Higuaín. Marcó el primero y, a partir de ahí, coser y cantar. Es lo que tiene este Tenerife.
Chupetazo.Lo dije en su día. Con el fichaje de Suazo, el Zaragoza se aseguró la permanencia. Y le decían 'gordo'.
Inglaterra
Contragolpe al contragolpeador.Bellamy y Tévez dieron lecciones de cómo montar la contra. Partidazo de Zabaleta en la medular y de Kompany en el centro de la zaga.
El drama de Ramsey. Los rostros de sus compañeros hablaron por sí mismos. Pese a todo, vencieron. Momento de reforzarse para un título que está un poco más cerca.
Italia
Aparece Keirrison. El brasileño rescata a la Fiore en el último suspiro. Ahora debe hacer lo propio con Jovetic, al que se le vio descolocado de 'nueve'.
Alemania
La pega Rakitic. Remontó el Schalke. Primero marcó el prometedor zaguero Howedes y luego le llegó el turno a Rakitic. Golpeo de manual.
Gana el Werder, pese a Bance. Interesantísimo el ariete burkinés que, a día de hoy, es medio Mainz.
Cacau, suma y sigue.Siete goles en una semana. A eso se le llama 'racha'. Ojo al Camp Nou.
Francia
Marca Lisandro, vence el Lyon. El argentino caliente motores de cara al Bernabéu.
Partidazo galo. El Montpellier no perdona. Ni siquiera al Rennes, mi debilidad en la Ligue 1. Los locales demostraron que van muy en serio.
Portugal
Vendaval Di María. Hat trick del argentino. Y ahora empezará a sonar para los grandes. Pero hace ya tiempo que es un futbolista brutal.
Delincuentes. Meros delincuentes es lo que parecemos a veces quienes acudimos a las gradas de animación de los estadios españoles. A este trato vejatorio hay que sumar lo desproporcionado de las multas que se imponen desde la Comisión Antiviolencia.
Hay quien puede pensar que estas multas son proporcionales a la falta cometida, si es que esa falta ha llegado a existir. Lo cierto es que no son únicamente los ultras quienes sufren el afán recaudador de las autoridades. En realidad, cualquier aficionado que acuda al estadio puede verse afectado por las tan famosas multas de la Comisión. Incluso aunque no sea seguidor del fútbol. Basta con que tenga un altercado en un radio de distancia determinada en día de partido para que se multiplique la sanción.
Estoy totalmente en contra de la violencia en el fútbol. Es injustificable, como en muchos ámbitos de la vida. Es igual de cierto que a cualquiera le puede pasar verse involucrado en un zafarrancho de combate: ¿quién no ha salido una noche de fiesta y ha terminado encarándose con otra cuadrilla por una tontería? La diferencia de esa trifulca con cualquier riña cerca de un estadio es que ante la primera, normalmente no se llega a más. Es decir, dos guantadas, si es que se llega a las manos, y cada uno a su casa. Como mucho, aparece una patrulla de policía local a separar a los contendientes.
Si esa misma enzarzada se da en un campo de futbol, o en un radio de dos kilómetros a la redonda, ya sea entre ultras o entre “txikiteros”, los contendientes se pueden enfrentar a sanciones que van desde los 4.000 hasta los 60.000 euros de las últimas multas impuestas en actos violentos relacionados con el deporte rey.
No hablamos de defender la violencia. Ni siquiera de comprenderla ni buscarles un resquicio para su justificación. Lo desproporcionado son las medidas adoptadas para atajar la violencia. El efecto varía entre lo escaso y lo nulo. La violencia sigue en el campo.
Incluso cabría sitio para hablar del distinto rasero con el que se mide la introducción de bebidas alcohólicas en los recintos deportivos. Mientras en los palcos presidenciales de cada estadio las espirituosas corren a destajo, si algún pobre infeliz decide tomarse una simple cerveza con alcohol y tiene la mala suerte de que le cazan, le pueden caer, como mínimo, 3.000 euros. A partir de ahí, el exilio a la Luna en los días de partido.
Pese a que hoy se juega todo un Chelsea - Manchester City, todas las miradas se centran en las manos de Terry y Bridge. "¿Se saludarán?", se pregunta el aficionado inglés. Aunque se enfrentan los dos conjuntos que han dado un golpe de estado a golpe de talonario en la Premier en los últimos años, la atención estará puesta en el desenlace final del culebrón que ha conmocionado a Inglaterra en los últimos tiempos. Hay morbo en la Premier. Para resolver sobre el césped ya está Drogba.
Segundo córner: Guardametas frustrados y cita emotiva para Quique
"He recapacitado, vuelvo a crear en mis posibilidades", asegura Asenjo. Quizá sea demasiado tarde. Porque emergió De Gea y el Calderón empezó a dudar del que parecía que sería el defensor de su portería para los próximos diez años. Algo parecido le ha ocurrido al Valencia con Moyá. El mallorquín ha resultado un fiasco y los valencianistas han tenido que recurrir al inagotable César. Dos guardametas a los que se les suponía un futuro brillante y que ahora no son más que un cúmulo de dudas. Valencia y Atlético se enfrentan mañana en un gran partido, que medirá las fuerzas de los únicos dos equipos españoles que han logrado imponerse en Europa. Un encuentro que, además, será muy especial para Quique, antiguo técnico ché.
Tercer córner: Primera estación para Rooney
La marcha de Ronaldo no le ha hecho mejor futbolista. Rooney viene siendo un ariete exquisito desde hace muchos años. De hecho, puso mucho de su parte para que el portugués alcanzara un rendimiento que difícilmente repetirá en Madrid. Si ahora llama más la atención, es porque Ferguson ya no abusa de él por el simple hecho de ser mejor que sus compañeros. Se acabaron los parches. Nunca más se encargará de frenar a Álves o Puyol. Ahora Rooney es la estrella. Mañana en el Manchester United - Aston Villa, gran final de la Carling Cup, tiene la primera oportunidad de reivindicarse a lo grande. Lo hará, seguro.
Cuarto córner: La última parada del 'stopper'
El PSG - Olympique de Marsella de mañana, el gran cásico de la liga francesa, será una de las últimas aportaciones de Claude Makelelé al fútbol. El francés es uno de los mejores cebtrocampistas defensivos del pasado más reciente. Se convirtió en el mejor escudero de Zidane, al que elevó con su juego a lo más alto tanto en la selección como en el Real Madrid. Cansado de que no le valoraran en el conjunto blanco, emigro a Londres, donde fue el eje de la maquina de contragolpes en la que Mourinho convirtió al Chelsea.
El 9 de El Diván:
Sábado
13.45 Chelsea - Manchester City 21.00 Montpellier - Rennes
Domingo
14.00 Tottenham - Everton 15.00 Nápoles - Roma 16.00 Manchester United - Aston Villa 17.30 Bayern - Hamburgo 20.45 Juventus - Palermo 21.00 Atlético - Valencia 21.00 PSG - Marsella
Madrid. Domingo 13 de febrero de 2010. Un bar cualquiera. Un grupo de jóvenes ataviados con camiseta y bufandas del Real Madrid toma unas cañas mientras se esperan a que comience el partido de su equipo contra el Xerez. El más alto de la pandilla levanta su cerveza y solicita un brindis por Molowny. El resto del grupo se mira confuso hasta que uno pregunta: “¿Molowny? ¿Quién es ese?”.
¿Se imaginan a un aficionado del Liverpool preguntándole a otro quién es Dalglish, Callaghan o Shankly? Imposible. Pero esto no es Inglaterra, estamos en España. El país en el que los niños no siempre apoyan al equipo de sus padres, sino al que más títulos gana. Donde los aficionados silban en su propio estadio a sus jugadores (especialmente si su equipo es grande) si en el minuto 30 de la primera parte todavía no han marcado un gol; y los periodistas nos encargamos de decir que lo hacen “porque son un público exigente”. Patrañas. Si un aficionado del Real Madrid no sabe quién es Molowny, no tiene autoridad para pitar al equipo. Por supuesto que puede hacerlo, pero el fútbol debería ser algo más que ganar o perder. “Han pagado su entrada”, argumentan muchos. Bien, también se paga la entrada para ir al cine o al teatro y no por eso vale todo. Son actividades distintas, sin duda, pero actitudes como pitar a tu equipo en el minuto 10 no se ven en los campos de Inglaterra. ¿Por qué? Porque entienden el fútbol como algo cultural. Defienden a su equipo en lo bueno y en lo malo. No van al campo solamente a verles ganar, como sucede en algunos estadios españoles, sino a sufrir a su lado.
No se trata de cargar las tintas contra el aficionado, sobre todo porque las generalizaciones son siempre injustas. Los equipos también tienen parte de culpa. Como ha explicado en más de una ocasión Fernando Torres lo primero que hicieron en el club cuando firmó por los reds fue explicarle lo que significaba el club, su estadio y su afición.
Jugadores como Luis Molowny deberían hacernos recordar la importancia del pasado en el fútbol y la necesidad de saber a qué equipo apoyamos y por qué lo hacemos, aunque en algunos casos, como en el del Atleti, la duda sea irresoluble.
“El Mangas”, apodado así por su gusto por las camisetas de manga larga que le permitiesen resguardar sus manos del frío madrileño, llegó al Real Madrid por casualidad. Un día, en un viaje de vuelta de Barcelona, el tren en el que viajaba Santiago Bernabéu hizo una parada en la estación de Reus. Allí, el mítico presidente madridista compró el diario La Vanguardia y se enteró de que el Barcelona se había fijado en un futbolista canario. Nada más enterarse envió a las Islas Afortunadas al entonces secretario técnico del Real Madrid, Jacinto Quincoces, para ver al tal Molowny en acción y cerrar su traspaso. Al entonces secretario técnico no le gustó lo que vio, pero Bernabéu lo tenía claro: “Fíchale y déjate de hostias”.
Bernabéu acertó. Como futbolista, Molowny ganó dos ligas, una Copa de Europa y una Copa de España. Después, como entrenador, sumó tres Ligas, dos Copas de la UEFA y dos Copas de España. En su última etapa en Real Madrid trabajó como secretario técnico. Y lo que es más importe, “fue un líder moral, un hombre bueno, recto, íntegro y austero. Lo tenía todo. Fue alguien que en este mundo tan mediático cada día lo pasaría peor. En lo deportivo era listo. Conocía bien el fútbol, sabía elegir a los jugadores y hacerlos jugar de la manera más sencilla”, como explicó Vicente del Bosque tras conocer la noticia de su fallecimiento. Molowny lo fue todo en el Real Madrid. Ya lo dijo Santiago Bernabéu, “si aquel día no me bajo en Reus, la cagamos”.
El Sevilla que hoy conocemos se hizo grande y respetado en Europa por momentos puntuales. Zurdazo de Puerta (d.e.p.) frente al Shalcke 04; fallo de Viduka a puerta vacía en la final de la primera Copa Uefa contra el Middlesbrough con el resultado de 1-0 para el Sevilla que hubiese cambiado las cosas; fallo de la defensa del Getafe que deja a Kanouté solo para encarar a Luis García y batirle...
Pero la gloria del Sevilla no fue efímera y ha sabido mantenerse rayando a un nivel muy alto. Muchos, la gran mayoría, apuntan a Monchi. Luis Fabiano, Adriano, Kanouté, Renato, Maresca, Dani Alves, Squillaci, Dragutinovic, Escudé, ... La nómina es demasiado larga. Y no le resto mérito al secretario técnico hispalense. Sin embargo, hay un miembro del Sevilla que ha contribuido a que el este equipo no se haya bajado del carro de los favoritos en ningún momento, yo diría que más que Monchi es otro portero: Andrés Palop.
Éste apuntó todo lo bueno que sería en el primer Villarreal de Primera División. En Mestalla, con el Valencia, en cada oportunidad que tuvo brilló, pero Cañizares era mucho Cañizares. Palop se vio obligado a salir de Valencia en busca de minutos y de continuidad, algo que encontró en Sevilla, donde además se alzó con los títulos mencionados arriba.
El meta valenciano, a raíz de aquellos dos primeros títulos, ha firmado muchos momentos puntuales para sostener al cuadro de Nervión en la cima. El capitán protagonizó aquel cabezazo en Donetsk que salvó los muebles a su equipo en la Copa de la Uefa que, a la postre, sería la segunda consecutiva. Fue en un partido en el que el Sevilla no hizo méritos para clasificarse, pues los ucranianos fueron mejores, pero estaba Andrés Palop.
Su aportación en esa edición del torneo continental no quedó ahí. En la final, después de que sus compañeros no supieran acabar con un equipo que jugó gran parte del tiempo con uno menos, el Espanyol, Palop subió a los altares del fútbol sevillano deteniendo tres penas máximas.
Andrés siguió a lo suyo, firmando grandes partidos, y encontró la recompensa de la Selección española y la Eurocopa, que él aprovechó para hacerse más grande colocándose la camiseta de Arconada a la hora de recoger el trofeo.
Mientras, los medios hablaban de Jesús Navas, de Capel, de la marcha de Juande Ramos, de las críticas a Jiménez. Nadie se refería a Palop. Pero este año, todos se han rendido a la evidencia. El meta valenciano, a sus 36 años, está soberbio. Parece un muro de contención imposible de derribar debajo de la portería.
De entre todas las buenas tardes que ha firmado, Palop se encumbró porque él, y solo él, fue capaz de derribar al Barça de las seis Copas. Por su culpa, por su gran culpa, el mismísimo Leo Messi abandonó el campo amargado, después de que su equipo, el Pep Team, desarrollara el mejor fútbol que se la ha visto esta temporada y no pudiese batirle a él, a Palop.
El Sevilla está en otra final de Copa del Rey porque Andrés firmó aquel partido memorable en el que se ganó todos los titulares de los periódicos, que por una vez tiraron de realismo e hicieron justicia, y se dejaron de estupideces como las que rellanan las portadas de la prensa deportiva día tras día.
Pero el Sevilla, que está alejado en la Liga, también tiene muchas esperanzas puestas en la Champions, donde aspira a hacer historia. En la tarde del miércoles, en la ida de octavos de final, el Sevilla fue inferior al CSKA de Moscú, que heló las ideas de los hispalenses (Navas, que está en un momento muy dulce, solo apareció en el pase de gol).
Cuando el partido agonizaba se produjo la acción que ha motivado este artículo. Necid burló a dos defensas sevillistas y se colocó sólo delante del portero. Cuando todos vieron el gol, San Palop estiró su bota derecha para con la puntita desviar el balón y evitar el 2-1 que hubiese sido mucho más peligroso para el Sevilla de cara al partido de vuelta, ya que hasta ahora los hispalenses no se han sabido mover muy bien con resultados en contra.
Luego hubo un centro, de los muchos que realizó ayer el equipo ruso, desde la banda izquierda que Palop acertó a despejar cuando sus centrales hacían la estatua y la delantera rusa tenía la caña preparada. Gracias a esas dos acciones, el Sevilla está muy vivo en la Champions y mantiene intacto su propósito de hacer historia en la competición del trofeo panzudo y orejudo.
En el Sevilla juega quizás uno de los jugadores con mayor proyección del fútbol español, Jesús Navas. En Nervión juega cada domingo, nada más y nada menos, que el nueve de la selección brasileña. Kanouté da un máster de cómo manejar un partido desde la segunda línea de la delantera cada vez que se calza las botas. El Sevilla, vendió a Reyes, a Baptista, a Ramos, a Juande, a Alves. Pero no vendió a Palop.
Si Del Bosque es justo y no surge ningún imprevisto, Palop debía coronar su carrera con la presencia en un Mundial, donde quizás vuelva a brindarnos aquella entrañable imagen con la zamarra verdinegra de Arconada.
Al César lo que es del César, y a Palop lo que es de Palop.
Veo la apuesta que hice la semana pasada y la subo: el fútbol italiano no vive uno de sus peores momentos; vive el peor. Si su propia epidemia no termina por consumirlo, lo harán desde fuera. Dentro, el calcio está siendo engullido por el poso del escándalo que se llevó por delante a la Juventus hace tres años. La digestión está siendo mucho más dolorosa y complicada de lo que nadie podía prever. Sólo la propia Juve parece haberse curado del vicio de la crítica arbitral para tapar sus penas.
Ahora es el Inter, y particularmente Mourinho, los que están terminando con la libertad en el fútbol italiano. Sus quejas, además de obscenas, desagradables y ofensivas para demasiada gente, son carentes de todo sentido. Sus gestos de estar esposado en el Inter–Sampdoria serán para él y para su equipo más caro de lo que pueda pensar. Los tres partidos de sanción que le ha impuesto el comité italiano son sólo el principio del pandemónium del fútbol italiano: ahora los árbitros están dispuestos a pasar a la ofensiva llegando al punto más detestable que existe en el mundo: jueces aludidos y parciales.
Los árbitros no se equivocan nunca, las áreas miden veinticinco metros para la Juventus, pero los goles que le anularon al Cagliari en San Siro fueron “errores que pueden pasar”. Igual que puede pasar que un árbitro te expulse a Samuel y Córdoba y aún así te favorezca dejando en el campo a Milito y Eto’o.
También lo podríamos decir del Nápoles, otro de los que gusta quejarse: ¿qué tienen que decir de la actuación del árbitro Antonio Giannocaro en Siena el domingo? Seguramente sus errores certificaron el descenso del Siena, que sólo consiguió el empate. Terminamos con los problemas internos con una reflexión: ¿Los que acostumbran a hablar de los árbitros será porque conocen los vicios que ellos mismos tienen? Y ahora los ataques externos al fútbol italiano. Podemos decir que tienen un nombre propio, al menos sí el brazo ejecutor: Tom Henning-Ovrebo. El árbitro noruego, que nadie en Sudáfrica echará de menos, regaló a los alemanes del Bayern un gol en clarísimo fuera de juego de Klose en los últimos minutos del partido contra la Fiorentina. No fue el primer error, pero sí el más grave.
El error se convierte en un eufemismo cuando analizamos que concretamente Alemania e Italia se están jugando este año la cuarta plaza de la Champions para el lustro 2011-2016. Parece que hay alguien en la Uefa que quiere echar a Italia fuera del sistema. Desde luego, es lo que allí se comenta. La asignación a Polonia y Ucrania de la Euro 2012 le costará a la Uefa doscientos millones de euros. Fue la devolución del favor que Platini hacía a los países del este que le encumbraron a la presidencia europea, pero también una bofetada y una humillación internacional para una Italia que intentaba (o intenta) recuperarse del Calciopoli y de las últimas muertes derivadas del fútbol.
Es cierto que la concepción futbolística italiana es distinta a la del resto de Europa. Que su juego es más aguerrido y quizá menos leal, que sus campos no están tan modernizados ni reúnen las condiciones óptimas que sí tienen los de otros países europeos. Es cierto que la modernidad no ha llegado a Italia en demasiados aspectos. Pero es igual de cierto que intentar mejorar la imagen de los países emergentes del este y darles más oportunidades en el fútbol europeo a costa de derribar a Italia, que necesita ayuda, es un acto de hipocresía intolerable de la Uefa. Antes o después serán necesarias las explicaciones.
El pasado martes el Barcelona fue arrollado por el Stuttgart de Gross, un partido muy similar al que cuajó en el Vicente Calderón contra el Atlético. Antes, contra el Racing, el vigente campeón jugó "el peor partido de la era Guardiola" según Cruyff. ¿Qué le pasa al Barcelona?
Tres factores han perjudicado el rendimiento del Barcelona y todos ellos confluyen en el mismo punto: la preparación física.
1.Eliminación de Copa: La caida en la Copa del Rey obligó a reestructurar la preparación física del Barcelona de arriba a abajo. Bajo las directrices de Seirul.lo y Buenaventura, la plantilla trabaja en microciclos de tres semanas -en los que se mantiene la intensidad de la carga física y lo que se modula es el volumen de la misma-.
Claves de la preparación física según Paco Seirul.lo:
1. Rendimiento físico regular durante la temporada entre el 70 – 90%. Nunca un 100% pero nunca menos de un 65%.
2. Ausencia de lesiones musculares que rompan la continuidad en el entrenamiento.
3. Picos de rendimiento máximo en diciembre y finales de febrero (vuelta de la Champions).
4. Periodo de descanso activo del primer pico de la temporada (parón de Navidad)
Cada microciclo se plantea en función de la competición y por tanto se realiza un trabajo específico donde se busca trabajar una sola capacidad: Fuerza-Resistencia, Fuerza Elástica o Fuerza Explosiva. Durante este microciclo se ha buscado potenciar la resistencia de los jugadores para que lleguen bien al tramo decisivo de campeonato y la carga de trabajo ha mermado la velocidad del Barça. Esto explica la dificultad para mover el balón con la velocidad de antes y la dificultad para recuparar la posición como sucedió contra el Stuttgart cuando se perdía la pelota. El Barcelona está "pesado".
Tras la eliminación de la Copa, Seirul.lo, Buenaventura y su equipo de trabajo programaron así las cinco siguientes semanas, desde el lunes 18 de enero hasta el domingo 21 de febrero (dos días antes del partido contra el Stuttgart):
-Un día de descanso a principios de cada semana y dos días de carga física máxima en los días centrales de la semana. En función del día exacto de partido (sábado o domingo).
-En la sesión doble que han realizado los martes-miércoles o miércoles-jueves se ha trabajado por la tarde para reducir el tiempo de recuperación hasta la siguiente sesión, que se realizaba por la mañana para aplicar la máxima fatiga física posible. Así se cargaba mucho a los jugadores para adecuar el entreno matinal de la siguiente sesión a la simulación de partido (que la temporada anterior era de Copa del Rey).
2.Elcomplicado calendario ha perjudicado a piezas claves y los suplentes no han estado a la altura: Con las dos supercopas en verano y el mundialito entre medio, los "titulares" han tenido que disputar más minutos de la cuenta, han tenido forzar la máquina. He aquí uno de los motivos de tantas lesiones musculares y de que la metodología de Seirul.lo se haya visto trastocada.
La temporada anterior, durante estas semanas cinco de trabajo, los jugadores "titulares" jugaron tan sólo un partido a la semana para recargar las pilas y afrontar el último tramo de temporada con garantías. Así las cosas, los menos habituales se cargaron de minutos, mantuvieron el ritmo competitivo y para el final de temporada volvieron a estar a punto. Véase el ejemplo de Bojan, Busquets o Silvinho. Esta temporada, con la eliminación de Copa, los menos habituales no han podido acumular minutos de competición y trabajar así en condiciones para suplir con garantías las bajas.
3.Dani Alves: Ya dije en su momento que por encima de Messi, el mejor jugador del mundo, existen tres futbolistas sin los que Guardiola dificilmente hubiera construido uno de los mejores conjuntos de la historia: Xavi, Iniesta y Alves. El lateral brasileño es un órgano vital para el funcionamiento del Barça porque es un 2x1 sobre el que Guardiola ha construido muchas de sus variantes. Libera a Messi, da profunidad al equipo y abre el campo por el costado derecho y todo ello sin que se resienta el entramado defensivo. Sin su trabajo el sistema del Barça se resiente mucho. Quizá demasiado.
Estos tres factores han afectado al Barça pero hay que recordar que a partir del próximo lunes el equipo comienza un nuevo microciclo donde se reducirá el volumen de carga y los futbolistas irán encontrándose más frescos de piernas después de un mal febrero. Así sucedió la temporada pasada como hoy mismo recuerda Jordi Quixano en El País:
Padece el Barça un febrero negado, como ya le ocurriera el curso anterior, cuando empató con el Betis (2-2), perdió con el Espanyol (1-2), firmó las tablas en Lyon (1-1), perdió en el Calderón (4-3) e igualó de nuevo con el Mallorca (1-1) en la Copa, pero un penalti parado por Pinto le dio alas al equipo. En este mes ha caído ante el Atlético (2-1), ganado al deshuesado Racing (4-0), y empatado en Alemania. Al empezar marzo del año anterior, sin embargo, el Barça encadenó 14 victorias y seis empates, además de dos derrotas, con todo resuelto.
El desenlace, eso sí, llegará con el tiempo. Guardiola es consciente de las limitiaciones temporales de su equipo y de las buenas expectativas que le esperan en función del trabajo del curso pasado. Así lo deja ver su discurso: "Si seguimos así nos echan" o "Tenemos que trabajar mejor para llegar con opciones de título a final de temporada". Ya se sabe, la Champions se pierde ahora y se gana en mayo. En el transcurso del próximo trismente la pelota y la volutad tienen mucho que decir pero el músculo también.
En 2006 también utlizaron otra nueva canción "World at your feet" de Embrace. Este tema no tuvo una gran acogida entre la afición inglesa, o al menos no tanto como otras anteriores, ya que no se adaptaba para poder cantarla en un estadio de fútbol como si había ocurrido con temas anteriores. Para ese año la canción que si se recuerda más, fue la regrabación por parte de Sham´69 de un clásico como "Harry up England" (conocida como la canción del pueblo),un tema más punkarra que los anteriores (que recuerda un poco a alguna versión como la de Cockney Rejects del "I´m Forever Blowing Bubbles" del West Ham").
Atrás quedaron otras versiones con poco éxito como fue la de New Order para el Mundial de Italia de 1990, "World in Motion", o la primera canción de este tipo que se hizo en Inglaterra, que fue el "Back Home" de 1970, la cual en parte profetizó lo que pasaría en aquel torneo, y el "This time (We´ll get it right)" del Mundial de España.
Para el próximo Mundial de Sudáfrica 2010 ya hay canción para la selección inglesa. Esta vez la ha hecho Young Stanley. "Sing it for England" acompañará a los de Capello durante todo el mundial. Esta vez parece que vuelve a ser otra canción un poco más cantable en un estadio que la última que se compuso en 2006.
Probablemente la diferencia entre la mayoría de las canciones que hacen los ingleses para su selección (o equipos) y las que se hacen en otros sitios como España, donde hemos llegado a escuchar temás tan poco coreables por la afición como aquel "Quiero estar contigo" que se hizo para el Mundial de Francia de 1998, no es que sean grandes canciones, sino que valgan para los estadios. No hace falta que sean buenas canciones, no hace falta que sean pegadizas, solo hace falta que estén hechas para la afición.
Aún se encuentra un servidor en estado de shock después de visionar todo -me ahorro sustantivos chungos- lo que perpetró el llamado John Cobra en la televisión pública de nuestro original y pintoresco país. Casi casi lo mismo que se puede descubrir indagando en las profundidades del principal diario deportivo que alardea de su exacerbado barcelonismo, Sport. Cual Cid Campeador de las llanuras de Castilla, Don Lluís Mascaró corta cabezas e instiga refriegas al ritmo de los auténticos campeones de la mismísima Revolución Francesa. Si los Ronceros, Guasches y señores Hernaéz de turno creían que constituían una estirpe de agitadores de masas irreductibles, invencibles y omnipoderosos, estaban muy equivocados.
Don Lluís escribe en la contra del rotativo barcelonés todos los lunes, en su sección La ventana indiscreta, que cuenta con su propia versión blogosférica en la edición digital. El funcionamiento del artefacto redaccional de este periodista no precisa de un manual de instrucciones tocho y con letra pequeña. Al contrario. La consigna es clara y concisa, como gusta a los mejores estrategas propagandistas. “Gana el Barça, caña al Madrid. Gana el Barça, caña al Madrid. Gana el Barça, caña al Madrid...”. El bucle podría continuar durante horas, días, meses, siglos. La cuestión puede no parecer extraña a primera vista, pero resulta irritante cuando uno se da cuenta de que supone una traición a los valores que promulga el Barcelona en el plano deportivo.
El respeto a todos y cada uno de los rivales del que hace gala Guardiola en cada previa se esfuma -en especial con el Madrid- como el poético humo de un cigarro en una habitación con luz de neon. Fuera ñoñeces, Sport tiene la mala suerte -aunque quizá lo busque, por eso de las ventas y tal- de caer en el juego que le plantean sus homónimos comunicadores madridistas. “¡¡Al Barcelona le ayudan los árbitros, chincha rabiña!!”, diría el niño que lee Marca o As. “¡¡Pues el Barcelona es el requetemejor equipo del mundo mundial superuniversal y el Madrid es una caca de vaca, tontito!!”, le contestaría el infante culé. Más o menos así nos pasamos las semanas leyendo la prensa. Así nos va luego, claro.
Y viendo el panorama al darse una vuelta por la ventana del señor Mascaró, pues que vamos a decir. Que menos mal que el fútbol no es motivo de guerra civil, porque si no andábamos arreglaos. Echar un vistazo a su presentación hace que te entren ganas de hacerte una trinchera con estampitas de Joan Gamper en la puerta de tu casa, por si al vecino de al lado le da por sacar su escopeta con el escudo del Madrid. “Soy antimadridista confeso y tampoco tengo simpatías por el Espanyol”, dice Don Lluís. Pues nada majo, que generar antipatías es sano. Y si es gratis como en tu caso, más aún.
Más le valdría mirar la actitud del equipo al que idolatra y sube al olimpo a costa de los demás, porque el Barcelona tiene dos méritos. Uno, que son gente humilde. Otro, que ha sido el mejor porque sus futbolistas lo han conseguido y no porque el eterno rival no ha dado la talla. Unos tanto (los de Madrid) y otros... lo mismo.
Así es Mourinho, un provocador infatigable, un ganador muy molesto. O le odian o le quieren. En Stamford Bridge le amaron, The Special One, en Barcelona le detestan, El Traductor. Mourinho es un maestro del fútbol, un ajedrecista que amasa títulos allí donde entrena. Un maestro de la retórica que envuelve el deporte. Su éxito es la suma de estas dos cualidades. El técnico portugués sabe dejar la gotita de miel fuera del césped, donde le interesa, para que las moscas de los medios acudan donde no están sus jugadores.
Es lo que hizo el sábado pasado contra la Sampdoria. El Inter estaba muy tocado, con dos jugadores menos a la media hora, la Roma en el retrovisor y el Chelsea en el horizonte. El peor momento para que los medios dispararan contra el equipo de Milán, contra los jugadores, justo en la víspera del encuentro más importante para el Inter y para Mourinho en mucho tiempo, el del Chelsea.
Entonces el técnico se dirigió a la cámara y lanzó el famoso gesto. Un pegote de miel para que las moscas mediáticas se echaran encima de él y se olvidaran de la mala racha de su equipo, de las expulsiones de sus centrales o de la mala racha goleadora de Eto'o. Al día siguiente, ni pío sobre la "crisis" del Inter. La Gazetta del lunes abría con la Roma y con el gesto de Mourinho. Otro punto a favor del portugués. Aunque le supongan tres partidos y un puñado de miles de euros (es el entrenador mejor pagado del mundo).
Cada maestro tiene su libreto y éste es el de Mourinho, impopular pero eficaz. He aquí su Honoris Causa por la Universidad Técnica de Lisboa, la facultad donde obtuvo en 1987 un diploma de educador deportivo.
Esto conlleva, sin embargo, que sus virtudes tácticas y técnicas pasen muchas veces desapercibidas. Así pasó también el sábado. Yo estuve en San Siro, en la curva naranja, y como comenté en Twitter, asistí a uno de los mejores ejercicios de basculación y de coberturas que puedo recordar. Quizás el mejor. El trabajo Zanetti, de Stankovic, de Cambiasso y sobre todo de Eto'o fue sobresaliente.
Zanetti es el capitán pero Camabiasso la prolongación de Mourinho. Está en todo: cobertura, acudir a la banda para recibir instrucciones, hacer faltas, recibirlas, exigir cartulinas o arengar a sus compañeros. Santkovic es el músculo, el encargado de compensar las subidas de Maicon y de descargar el trabajo de Sneijder -que sólo el sábado corrió más que durante se etapa en el Madrid- y, además, suma llegada y un poderoso golpeo.
Y por último Eto'o. San Siro no termina de abrazarle y el sábado castigó demasiado el uno contra uno que falló contra Storari. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el delantero acumulaba más kilómetros en las piernas que todos los defensas de la Sampdoria. El camerunés jugó de segundo enganche con Milito tras la expulsión de Samuel y de interior izquierdo tras la de Córdoba. Y terminó como referencia atacante cuando se marchó Diego Milito. Presionó, basculó y ayudó a Zanetti. Pero le faltó el gol.
El duelo de esta noche contra el Chelsea será áspero. Ancelotti lo ha califacado de "batalla". Italianos e ingleses suman los centros del campo más poderosos física y tácticamente de Europa. Dos de las defensas más pulidas y dos de las delanteras más temibles del continente. Para los lectores de El Diván Inter y Chelsea eran los dos favoritos al título. Después de esta ronda, la primera eliminatoria, sólo quedará uno en pie.
El CSKA de Moscú quiere confirmar esta noche el gran momento que atraviesa el fútbol del Este y, en especial, el fútbol ruso. Fundado en 1923, el CSKA es conocido como el equipo del Ejército Rojo por la afiliación que el club tenía con éste. De hecho, el conjunto moscovita recibe el apodo de Koni (caballos en ruso) debido a que los jugadores que fichaban por él solían ser alistados en el ejército y asignados a unidades de caballería. Eran otros tiempos.
Ahora, el CSKA vive un momento de bonanza económica, que se ha traducido en resultados en el campo. El club es una sociedad anónima cuyo principal accionista es Sibneft, la petrolera propiedad de Roman Abramovich, que está realizando una gran inversión en el club. El objetivo es claro: el CSKA tiene que volver a ser uno de los mejores clubes de Rusia y de Europa. Eso sí, Abramovich no puede intervenir mucho en los asuntos del equipo. Las reglas de la UEFA no permiten a una persona o corporación controlar más de un club en caso de participar en competiciones europeas.
Los rublos rápidamente se han transformado en títulos: tres ligas rusas (2003, 2005 y 2006), tres copas (2002, 2005 y 2006) y una copa de la UEFA en 2005, que convirtió al CSKA en el primer club ruso en lograr el título continental. Pero la petrolera no se ha conformado con ello. Año a año ha ido potenciando la plantilla y ha puesto en marcha la construcción de una casa acorde con la importancia del club. El 19 de mayo de 2007 se puso la primera piedra de un estadio de primera clase con capacidad para 30000 espectadores y que contará con una escuela deportiva, centro comercial, hotel y museo del club. Pero lo más impresionante del proyecto se encuentra en un lateral del estadio. Una torre acristalada con la forma de la copa de la UEFA, para recordar su conquista, será la guinda del ambicioso proyecto.
El caso del CSKA no es el único del interés mostrado hacia el deporte por la élite de oligarcas nacidos de la privatización de las grandes compañías petrolíferas, del gas y de la banca. Dentro de Rusia, destacan los casos del Zenit de San Petersburgo y el Rubin Kazán, que han puesto en entredicho la hegemonía de los conjuntos de la capital en el torneo doméstico. El Zenit cuenta con el apoyo monetario de Alexander Dyukov, propietario de Gazprom, la mayor extractora de gas natural del mundo. Los rublos se han traducido en una plantilla muy competitiva que ha llevado a las vitrinas del club la liga rusa (2007), la Copa de la UEFA (2008) y la Supercopa de Europa (2008). El Rubin, por su parte, cuenta con la ayuda del gobierno de la república confederada rusa de Tartaristán que ha aumentado la inversión en el deporte a través de empresas como la eléctrica Tatenergo o la petrolera TAIF. El conjunto de Kazán ha pasado de militar en la segunda división en 2001 a alzarse con dos ligas rusas en los últimos dos años (2008 y 2009) y complicar el pase en Champions a equipos de primer nivel europeos como Barcelona e Inter de Milán.
Las abundantes inversiones de los oligarcas del gas y del petróleo han hecho que los conjuntos rusos aumenten notablemente su nivel y que, poco a poco, comiencen a labrarse un nombre en Europa. De hecho, la Liga Premier rusa está considerada por la FIFA como la octava mejor liga del mundo y se ha convertido en una inmensa fábrica de jugadores. Éste hecho ha tenido su reflejo una selección nacional que, a pesar de no lograr el billete para el mundial, es una de las que mejor fútbol realiza del continente y está considerada como uno de los “cocos” europeos. Vuelven los soviets.
Desde su magnifico y bellísimo Estadio AXA, integrado en una antigua cantera desde el que se divisa la ciudad de Braga, el Sporting de Braga está sorprendiendo a propios y extraños manteniéndose a estas alturas en la competición por ganar la Liga Sagres de Portugal. Un estadio tan peculiar que sólo tiene las 2 tribunas laterales que albergan 30.000 incondicionales o “arsenalistas” -tienen los mismos colores que el Arsenal-. Los fondos de las porterías mantienen las antiguas rocas de la mina. En definitiva, uno de los estadios más singulares y bellos.
Tan peculiar como el estadio es el rendimiento del Sporting Braga. Basado en un juego consistente y de fútbol-control, el equipo se cimenta desde la portería, donde Eduardo, el guardameta titular de la Selección portuguesa, es dueño y señor. El mejor portero, sin duda, de Portugal -lo que no habla muy bien del nivel de los arqueros portugueses-.
La defensa es fuerte y contundente y está liderada por el capitán Moisés. El Braga es el equipo menos goleado gracias no sólo a la defensa, sino a la magnífica labor de contención que lleva a cabo en la medular un excepcional Vandinho. El talento en la medular la pone el exquisito Mossoro y también Hugo Viana, ex Valencia y Osasuna, y que ha crecido en Braga. En ataque están estiletes, Meyong y Julio César, que se encargan de materializar el fútbol bracarense.
Caso aparte merece Alan. Ex de Porto, donde no triunfó, y a sus 30 años está siendo uno de los mejores jugadores de la Liga. Potente, con desborde, velocidad y no exento de calidad, es una de las piezas clave de este Braga. Aunque lo que realmente funciona es la colectividad.El Sporting de Braga es el club que mejor está trabajando en Portugal los últimos años y está dando el salto necesario para ganar un campeonato que, más allá de los tres grandes, sólo el Belenenses y el Boavista han conseguido ganar.
El club también está siendo el trampolín más interesante para los entrenadores portugueses. Por su banquillo pasaron El Profesor Jesualdo Ferreira (Porto), Jorge Jesus (Benfica) y Carlos Carvalhal (Sporting Clube Portugal), por lo que actualmente los entrenadores de los tres grandes han entrenado los últimos años a los arsenalistas.
También hay que destacar el trabajo del entrenador Domingos Paciencia. Un ex jugador que fue un bluf en el Tenerife, pero que como entrenador del Sporting Braga puede hacer historia. El rendimiento los últimos partidos ha bajado y parece que la presión empieza a hacer mella. Habrá que ver si el sorprendente Braga es capaz de soportarla y da, definitivamente, ese paso que tanto merecen por el trabajo realizado, por la ciudad, por el estadio y por su magnifica afición.
Posdata: Este artículo se escribió 1 día antes del Porto 5 – Sporting Braga 1 que pudiera desmoronar los argumentos de equipo consistente y sólido en defensa. No obstante, un mal día lo tiene cualquiera.
El sábado pasado, haciendo tiempo antes de visitar San Siro, paseaba por el Duomo, por el laberinto de soportales y galerías que rodean la plaza, hasta que una foto detrás de un escaparate adornado con las zamarras de Ronaldinho y Beckham detuvo mi caminata. Era la foto, en blanco y negro, del Milán campéon de Europa dirigido por Fabio Capello. No sé cuánto tiempo pasé delante de la foto. Lentamente, con el dedo contra el vidrio, fui repasando las caras, los uniformes, las botas, el peinado de los futbolistas. Uno por uno. Allí estaban Rossi, Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini, Desailly, Boban, Savicevic, Lentini, Simone, Papin, Van Basten, Brian Laudrup, Raducioiu y también Panucci. Me detuve en Panucci e hice un esfuerzo para no empañar el vidrio con el aliento. Caí en la cuenta de que era el último superviviente del formidable conjunto que humilló al Dream Team en Atenas.
Dos temporadas después de que se tomara aquel retrato Panucci emigró con Capello al Real Madrid y más tarde, después de ganar su segunda Copa de Europa, volvió a Milán para jugar en el Inter. También probó suerte en el Chelsea -como Desailly o como Brian Laudrup- pero la Premier, como sucedió con la Ligue 1 (Mónaco), no le sedujo y volvió a Italia, al Calcio, para jugar de nuevo con Capello, esta vez en la Roma. Juntos, Capello y Panucci, volvieron a edificar un conjunto campeón como antes hicieron en Milán y en Madrid. Encendieron la llama del éxito de un club apagado como la Roma. Y la llevaron a lo más alto.
Mientras, poco a poco, una temporada detrás de otra, todos los compañeros de Panucci, los protagonistas de la foto que luce orgullosa detrás del escaparate, fueron cediendo al paso de los años, de las lesiones. Hace dos temporadas se marchó Costacurta y la pasada campaña Maldini. El Panucci de la foto, un imberbe espigado, sin embargo, seguía luciendo su raya al lado, su lustrosa cabellera negro azabache, sus galones y su experiencia por la Seria A, en el Parma. Hasta hoy, que ha dicho adiós. Con Panucci se marcha un gran defensor, un líder, un tipo recto y trabajador. Y la última pincelada en color de aquel poderoso Milán, de la foto en blanco y negro de la plaza del Duomo.
Saca Munúa en corto para Iván González, éste abre a la izquierda para Manu Torres. Torres avanza y encuentra el apoyo en el centro del campo de Toribio, quien se revuelve y mete el balón en profundidad para Javi López que pone el balón para que remate Caicedo.
Era impensable no hace mucho, quizás hasta poco antes de Navidad, que cualquier malaguista se imaginara una jugada con similares protagonistas, todos malagueños y de la cantera. Pues ahora no es ninguna utopía, e incluso que esto también se dé pero vestidos con la elástica nacional. Pues la Selección Española sub-21 ha llamado a filas a estos cuatro canteranos que se han convertido en fijos en las alineaciones de Muñiz.
Las pésimas condiciones en las que se entrenan los canteranos del Málaga convierten a esta convocatoria en algo mucho más meritorio. La Ciudad Deportiva de El Viso consta de un campo de hierba natural en malas condiciones, un campo de tierra, y otro de tierra pero con las dimensiones de fútbol 7. Lamentable.
Esto conlleva que los equipos de la cantera malaguista, "La Base", como le gusta llamarla a algunos, esté desperdigada por los campos de toda la ciudad, todos de hierba sintética. En muchas ocasiones no saben ni dónde se tienen que entrenar. Y sobra decir que las infraestructuras no son las más adecuadas para trabajar con la cantera de un equipo de elite.
Aun así, el filial del Málaga sigue desarrollando campañas brillantes y luchando por el ascenso a Segunda B, (el año pasado el Tenerife B se lo quitó literalmente de las manos). Y fruto de ese buen hacer, junto con la más que cuestionable gestión deportiva de esta temporada, Muñiz ha tirado de la cantera en los momentos más difíciles de esta campaña y ha decidido darle confianza a algunos.
La afición de la Rosaleda ya se está acostumbrando a oír por la megafonía bastantes nombres malagueños en las alineaciones:
Iván González
Poderoso central que entró en el once para no salir y que incluso sentó a Welington durante varias jornadas. Seguro por arriba (su única mácula es el ¿penalti? a Fernando Llorente en la Rosaleda contra el Athletic), expeditivo en el corte y la tranquilidad de un veterano son sus mejores prestaciones.
Manu Torres
Fue el primero. Entró en la lista de 25 del primer equipo a última hora y solo tardó media hora en entrar en el equipo (en la primera jornada frentre al Atlético de Madrid por lesión de Mtiliga, donde esta vez le metió un cabezazo a un jugador colchonero). Aunque empezó con alguna laguna en el plano defensivo en el lateral izquierdo, ha ido puliendo poco a poco sus defectos, lo que ha sumado a su buen golpeo de balón que lo hacen peligroso en ataque.
Javi López
Saltó a escena en Tenerife para salvar un empate a dos y posiblemente la cabeza de Muñiz, cuando el Málaga era colista. Desde entonces no ha hecho más que crecer e incluso ha repetido la suerte del gol en el Calderón. Este interior derecho es la mejor solución del mercado de invierno, en el que el Málaga ha sido incapaz de firmar a alguien para esa demarcación ante la incapacidad de Valdo.
Toribio
Es el último descubrimiento. Un medio centro que se ha situado en el primer lugar de las preferencias de Muñiz para el centro del campo, por delante del experimentado Juanito y de la promesa Xavi Torres. Con el 27 a la espalda, cubre toda la zona ancha del campo y parece tener un motor en las piernas.
Parece que la cantera malagueña está recuperando el esplendor que tuviera allá a mediados de los 80, cuando el primer equipop estaba sembrado de jugadores locales. Y además, parece que dentro de poco se desbloquee el PGOU que permitirá al Málaga construir una Ciudad Deportiva digna de un equipo de Primera División.
Cuando un equipo plantea un partido como el que hizo el Racing en Barcelona pierde cualquier respeto que se granjeó durante dos, tres o cinco míticas noches gloriosas. Criticaron, con razón, el conchabeo deplorable que Real Sociedad y Osasuna se trajeron en 2001 -si bien el Oviedo, gran damnificado, descendió por cuajar malos resultados el resto de la temporada-. Pero el Las Palmas-Rayo de la pasada temporada o el Málaga-Tenerife que dio medio ascenso en su día a los de Sanz pasan sin pena ni gloria. Como los partidos de Barcelona o Madrid cuando, a las puertas del partido decisivo en Copa de Europa, sacan a jugar a Di Stéfano si es menester con tal de reservar a Ronaldo para la cita de Manchester o Milán. De estos nadie dice nada: es lógico, comprensible y hasta normal.
El Racing no cometió otro delito el sábado más que ese: cambiar sustancialmente hasta alterar el desarrollo de un encuentro que concluyó con el signo que todo el mundo esperaba: victoria blaugrana. De acuerdo. Pero ¿dónde quedan el honor y el orgullo de una tierra como Cantabria? ¿Qué le queda al Racing si no es el pundonor de salir a intentar matar en todas las batallas? ¿Dónde está ahora ese hombre que se extralimita tanto como Guillermo Fernández Vara o Iñaki Azkuna para exigir a los suyos que dieran lo que no dieron?
Un equipo de cojos, me perdonen estos, hubiese sacado más córners y hubiese asomado por el área de Valdés -sí, jugó- más de lo que hizo el Racing el sábado. Póngase en el papel de cualquier belga que se puso a ver el partido por televisión. Hasta un marciano hubiese entendido qué ocurría en el campo. Lo peor de la historia es que una semana antes, en el Racing-Málaga, todo el pescado acabó vendido.
No es un "desastre nacional", como dijo calificó Pernía, que el Racing pierda en Barcelona. Que lo haga como lo hizo, al más puro estilo del camarote de los hermanos Marx quita un poco más de lustre a una Liga que, desnortada, lleva tiempo sin ser lo competitiva que llegó a ser. Esto se acabará notando en Europa. El tiempo dirá. Lo que sí deberían empezar a tener en cuenta en Santander es que Roma no paga a traidores. Al tiempo también.
Estuvo presente en todos los goles del Real Madrid. Todas las jugadas de ataque pasaron por sus botas. Partiendo de la punta de ataque, se dejó ver siempre por el lugar exacto, desde donde hizo y deshizo a su antojo. Además, abrió la lata con un lanzamiento de falta espectacular. Es hora de reconocer la influencia que tiene el portugués en cada partido que juega. Sobre todo, si es importante, ya que pocas veces falta a su cita con la portería contraria. Por ponerle algún 'pero', decepcionó con su actitud en el penalti de Xabi Alonso, que se negó a celebrar. Y, más tarde, lo estropeó aún más delante de los periodistas. "¿Es obligatorio celebrar los goles?", preguntó. No, obligatorio no es, pero tampoco está de más.
P.D. Mención especial para el hat trick de Bastos o los cuatro tantos de Cacau
El Antagonista: Negredo
Me está decepcionando Negredo en lo que va de temporada. No por su rendimiento meramente futbolístico, sino por la incapacidad que viene mostrando para erigirse en una pieza básica para un equipo grande. Las expulsiones en Zaragoza y Mallorca dan fe de ello. Se lo tendrá que mirar no solo ya si quiere ser importante en este Sevilla sino si algún día pretende jugar en un club como el Real Madrid y, sobre todo, formar parte de la lista de Del Bosque para Sudáfrica.
El Actor Secundario: Medunjanin
Me parece una de las sensaciones de lo que va de Liga. Pero parece que ni Mendilibar en su día ni Onésimo ahora lo ven así. Les ha costado horrores darle su confianza, pese a goles como el que anotó ayer en el Reyno de Navarra. Bestial.
P.D. Mención especial para los golpistas Gosling y Rodwell
Bochornoso. El jueves asistimos a un espectáculo lamentable sobre el césped de San Mamés. No fue durante el partido, sino cuando acabó. Aficionados del Athletic y del Anderlecht belga dejaron de lado los noventa minutos de competitividad deportiva y se enzarzaron en una batalla vergonzosa. Miembros de Herri Norte Taldea y de los Brussels Casual Service ofrecieron un espectáculo indigno de cualquier competición deportiva. O que pretende serlo, porque las medidas de seguridad tampoco fueron dignas de UEFA. Lo pagarán con, como mínimo, dos partidos de sanción: a puerta cerrada o en un campo neutral.
Y veremos si el Anderlecht no se gana una sanción similar después de lo que pueda ocurrir en el choque de vuelta. Los Brussel Casual Service (algo antigua pero imperdible entrevista a uno de sus miembros) campan por Bélgica a sus anchas. Solo los Rotterdam Hooligans (Feyenoord) les hacen sombra en el fútbol continental -otro cantar es el inglés-.
Lo que ocurrió el jueves en San Mamés era más que previsible. En algunos de los foros sobre hinchadas y aficiones ya se avisaba de que era un encuentro como para estar muy atento. Aún así, pudieron pasear por todo Bilbao durante el día, cuando el protocolo habitual suele ser acotar una zona especial para la afición rival. Lo que ocurrió en el campo, todo el mundo dice lo mismo, sucedió porque no había suficientes cascos rojos.
Si a eso se le suma que Herri Norte Taldea encuentra pocas dificultades para moverse por los distintos sectores del campo, era más previsible que se enfrentaran, más cuando son dos grupos que chocan ideológicamente: por un lado, miembros cercanos a la izquierda abertzale radical, por el otro, la ultra derecha.
Lo pasado mal pasado está y, de cara al partido de vuelta, el recibimiento en Bruselas va a ser muy hostil, más si hay quien se atreve a ir en grupos pequeños. La recomendación esencial ante un partido así es ir siempre en grupos grandes, no tanto por armar un cisco, sino por propia seguridad. Nadie ataca cuerpo a cuerpo a un grupo numeroso. Volarán botellas, sillas y demás mobiliario urbano, pero es muy difícil que se den peleas.
A fin de cuentas, y al margen de quién sea el culpable -el jueves lo fueron tanto HNT como BCS-, no es buena idea insultar o provocar a la afición rival tras el escudo de la seguridad estar en nuestra casa, ya que en otras ocasiones nosotros seremos los visitantes y podemos encontrarnos con alguna sorpresa desagradable como respuesta a la provocación inicial. Casi nunca reciben los que habían dado. Casi siempre pagan justos por pecadores. Los partidos se juegan en un campo de fútbol, no en uno de batalla.
Manchester City y Liverpool disputan mañana el choque más interesante de la jornada. Lo es por su importancia en lo que a la lucha por el cuarto se refiere. Teniendo en cuenta la irregularidad de Tottenham y Aston Villa, todo apunta a que estos dos conjuntos se rifarán la última plaza para Champions. Quizá Bellamy no llegue a la cita, aquejado de una lesión en la rodilla. Sin embargo, el galés vuelve a ser noticia por la tensa relación que mantiene con Mancini. Bellamy, mimado por Hughes, ha perdido peso en el equipo. Más aún tras la llegada de Johnson y la vuelta al primer plano de Petrov. Pero mañana, frente al Liverpool, los citizens necesitarán la ayuda de todos.
Segundo córner: Partido para ojeadores
Cabaye, Obraniak, Hazard, Mavuba, Marveaux, Bangoura, Briand, Gyan... Demasiado talento como para pasar desapercibido. Muchos ojeadores de los mejores clubs del planeta coincidirán mañana frente al televisor para seguir de cerca a dos conjuntos que cuentan con muchos de los mejores jugadores que militan a día de hoy en el fútbol francés. El choque entre Rennes y Lille es, sin lugar a dudas, el partido que ningún ojeador debería perderse.
Tercer córner: Del Piero espabila a Amauri
Zacheronni ha recuperado para la causa juventina a su mejor gladiador. Del Piero, a pesar de las limitaciones que le ha ido imponiendo el inevitable paso del tiempo, se ha erigido en el faro que alumbra el camino a seguir por la Juventus. Y, de paso, ha espabilado a Amauri, cuya falta de gol estaba empezando a ser alarmante. Del Piero también es uno de los grandes culpables de que el ariete vuelva a perforar las porterías contrarias. ¿Será la del Bolonia la próxima?
Cuarto córner: Un examen para Asenjo
Después de lo que le ha ocurrido en las últimas semanas, Asenjo está ante su examen final como guardameta del Atlético de Madrid. De Gea, convertido en el nuevo ídolo de la hinchada colchonera, amenaza la progresión del joven guardameta, flamante fichaje de los rojiblancos para la presente campaña. Después de el error cometido en la Europa League, que supuso el tanto del empate del Galatasaray, tiene una prueba de fuego frente al Almería, que tratara de cebarse con él.
Es espectacular, un potencial objeto de estudio sociológico, la facilidad con la que la prensa deportiva gira bruscamente el volante de sus mensajes en cuestión de horas. El lunes, el Real Madrid ya era, para suerte de los pitonisos plumillas madridistas, casi casi campeón de la Liga 2009-2010. El mítico Roncero había alcanzado el Nirvana bajo unos niveles de excitación propios -con perdón de los más pudorosos- de las musas cinematográficas del genuino género X. En la edición de papel, al lado de la emotiva columna del señor Tomás, aparecía un im-presionante -Jesulín para estas cosas siempre es una eminencia- documento informativo. “La plantilla celebra que la Liga se decidirá en el Madrid-Barça” , rezaba el titular de la pieza que firma Sergio Gómez.
Resumiendo, se daba por sentado que ni Madrid ni Barcelona van a perder en las 8 jornadas anteriores al -otra vez más- Partido del siglo. Un cálculo no muy rebosante de respeto por los demás equipos que compiten en la Liga BBVA. La receta va manos a la obra. Después, le añadimos un poquito de sesudo y cabroncete análisis sobre la plaga de lesiones -truco culinario marca de la casa, cuya autoría corresponde a Guasch, Don Tomás- , otra pizca de los pinches del chef Inda sobre futuros inciertos y una cucharadita de datos curiosos y anecdóticos, pero sin ningún valor. Porque, el hecho de que Cristiano y Kaká hayan conseguido ganar al Olympique de Lyon antes de llegar a Madrid es más un placebo que un antibiótico efectivo.
De esta guisa, viajan los blancos a Lyon y se pegan, como en las últimas cinco temporadas, un batacazo de esos con los que escuece el raspón del pompis que no veas. Y entonces, ya la hemos liado, pero bien gorda. Eduardico retoma su teoría gratuita -si hace 24 horas te lo querías comer a besos- de que la culpa es de Pellegrini. “(...) seis meses después, el Ingeniero no tiene un plan para el Madrid”, es una de las frases del editorial de Marca (entero para su disfrute), diario en el que se han cansado de dejar claro que los jugones del Madrid son la releche y de pedir la titularidad de Granero -sin desmerecerle en absoluto, anteayer se vio que está un poco verde-, entre otras cosas.
No importa si Kaká sigue igual de flojeras, ni si las únicas bicicletas que se marca CR9 las hace a 20 metros del área: la culpa es del entrenador, o, a una mala, del pobre Mahammadou Diarrá, que solamente pasaba por ahí. Será que esta semana toca dar palos. Es más divertido cuando están en plan positivo, y a lo mejor toca el próximo lunes. Como sumen tres puntos contra el Villarreal, el lunes habrá 300 operarios madrugando para poner vallas en los aledaños de la Cibeles.
La música siempre ha estado presente en el mundo del fútbol, y sobre todo en Inglaterra. Son numerosos los himnos y canciones hechas para el fútbol, probablemente los más famosos del mundo proceden de allí, porque para esto siempre los ingleses han puesto más empeño que en otros lugares. Nos centraremos en la selección inglesa.
Además del himno oficial "God Save The Queen" los ingleses han hecho siempre canciones para determinados eventos. Algunas de las más conocidas son el "Came on England" de 442, que en realidad es una especie de versión del clásico "Came on Eileen" de los Dexy´s Midnight Runners (una banda de pop de los 80´s de Birmingham"). Este tema es uno de los más famosos entre la hinchada inglesa, se hizo para la Eurocopa de Portugal de 2004, y comienza con la narración del gol agónico de David Beckham en Old Trafford que dio la clasificación para los de los tres leones.
Antes, y con motivo de la Eurocopa celebrada en Inglaterra en 1996 se compuso el tema probablemente más famoso de los que ha acompañado a la selección inglesa. "Three Lions" es uno de los temas relacionados con el fútbol más conocido en el mundo, aunque algunos crean que se llama "Football´s coming home" por su pegadizo estribillo. Lightning Seeds fueron los encargados de componer este himno, que después volverían a volver grabar en una nueva versión para el Mundial de Francia de 1998, al que añadían la narración del penalty fallado por Gareth Southgate ante Alemania y de fondo una frase "we still believe".
Estos temas se han utilizado y se siguen utilizando en algunos programas radiofónicos españoles. El "Three Lions" lo han usado para cerrar el Carrusel Deportivo de la Cadena Ser o Digital Plus para anunciar su oferta relacionada con el fútbol. También el "Come on England" es utilizado en Marcador Internacional de Radio Marca, en su sección "Brit Corner".
Pese a las bajas, los gunners no perdieron la cara al partido. Pero sí al balón. Lo hizo Fabianski, para protagonizar una de las jugadas más ridículas de los últimos tiempos. Por si fuera poco, inauguró su triunfal actuación enviando al fondo de su portería un centro inofensivo. A pesar de la exhibición del guardameta polaco, el Arsenal llegará muy vivo al choque de vuelta. En parte, por la facilidad que tiene para marcar tantos en su feudo y, por otra parte, por el valioso tanto que marcó anoche Sol Campbell, el último invencible. En cualquier caso, la actuación de los gunners de ayer dista mucho de la que se le supone a un conjunto que aspira a todo. Por mucho que se queje Wenger.
Robben, un taladro
Se asomó Ribery, pero decidió Robben. El holandés fue como un taladro para la zaga de la Fiorentina. La perforó sin compasión. Robben me recuerda mucho a Messi porque, además de apostar generalmente por partir desde banda derecha para recortar hacia adentro, consigue superar a sus rivales, pese a que estos ya saben lo que va a hacer el holandés. Por su parte, la Fiorentina adoleció de valentía la que se le debería exigir a un equipo que podría haber metido mano al Bayern en caso de que se lo hubiera propuesto. Pero no lo hizo. Se limitó a esperar una genialidad de Jovetic que no llegó. En cualquier caso, tampoco mereció el gol de Klose, que llegó tras un imperdonable error del juez de línea al no ver un evidente fuera de juego. Pero es igual. Porque ayer, y si no que se lo pregunten a Fabianski, lo que se llevaba era el despropósito.
"El fútbol es el deporte más lindo y sano que existe en el mundo. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué. La pelota no se mancha".(Maradona)
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El "tres" titular
Felipe Sánchez Desde que tengo uso de razón futbolístico admiro la Premier. Idolatré a De la Peña. Me gusta Iniesta y creo que el Liverpool tiene algo especial.
Erik Bretos Admiro el talento incomprendido de Pablo Aimar. Y mientras espero a que Esteban Granero, Luka Modric o Mauro Zárate saquen todo el fútbol que sé que llevan dentro, sueño con volver a ver a la Real Sociedad entre los grandes.
Eduardo Fernández-Abascal El Guardiola jugador fue el culpable de mi enfermedad, el fútbol. Ahora, como entrenador, el propio Pep intenta mantenerme en cama tratando de enseñar, a mí y al mundo, que jugar bien y ganar todavía es posible.